| América
Latina
El Ejército Rojo de Hugo Chávez
Por EDGAR C. OTÁLVORA
La nueva ley de
la FAN consolida el esquema de poder basado en la
triada Caudillo-Ejército-Pueblo. Homologa
la jerarquía militar con la cubana y crea
un cuerpo análogo a la SS de Hitler.
Mediante la aprobación
de la nueva Ley de fa Fuerza Armada Nacional Bolivariana,
Hugo Chávez dictó una serie de cambios
que configuran la consolidación del esquema
Caudillo-Ejército-Pueblo. El fantasma del
argentino Norberto Ceresole, el ideólogo
argentino de principios el régimen chavista,
ronda cada numeral de la ley aprobada sin trámite
legislativo, y que Chávez dictara amparado
en una inusual y genérica Ley Habilitante
concedida por sus diputados en la Asamblea Nacional.
Entre Castro y Hitler
No existen -que
se conozcan- tratados o acuerdos explícitos
y legalmente tramitados entre Venezuela y Cuba,
en materia de defensa militar mutua. Pero el grado
de compromiso entre ambos gobiernos y los usuales
pronunciamientos en ese sentido de Caracas y (un
poco menos) de La Habana, hacen suponer que existen
acuerdos secretos para la actuación en conjunto
de los militares de ambos países. En todo
caso, formalidades como el diseño del uniforme
importado de Cuba para uso en los cuarteles venezolanos,
es una potencial evidencia de las previsiones que
se han ido tomando para una eventual alianza militar
y accionar mancomunado entre las dos fuerzas armadas.
Este tipo de alianza, además, ya había
sido aprobada en la Ley de las FAN del 2005.
Con la nueva ley
militar chavista se crea definitivamente la Milicia
Territorial, similar en concepto y diseño
a la cubana. Esa Milicia Territorial sumada a la
Reserva, constituirá la Milicia Nacional
cuyo comando será paralelo al de los componentes
de las FAN. La Milicia Nacional chavista no es la
usual guardia territorial formada por la población
ante eventuales ataques externos, ya que entre sus
funciones se encuentran además, las de mantenimiento
del orden interno. La Milicia es en definitiva un
cuerpo militar en tanto es movilizada para ejecutar
actividades propias del servicio militar activo.
Dados los estrechos vínculos entre la base
política del Presidente y la conformación
de las unidades de la milicia, varios analistas
han encontrado similitudes entre esta organización
y la Waffen-SS hitleriana. Se trataría de
un ejército paralelo formado por militantes
del partido gobernante y con una línea de
mando cuidadosamente separada de la estructura militar
profesional.
Lo nuevos
rangos
El nuevo cuadro
de rangos de las fuerzas armadas venezolanas es
una copia de la existente en Cuba. Chávez
homologó los rangos militares venezolanos
con los existentes en las Fuerzas Armadas Revolucionarias
cubanas, con lo cual en lo sucesivo a cada nivel
de la jerarquía venezolana existirá
una equivalencia cubana.
El hecho se produce
básicamente en la cúpula jerárquica,
en la cual Chávez ha creado varios nuevos
escalones, incluyendo el que le corresponde a él
como Presidente de la República, similar
al detentado por Fidel Castro.
A los pre existentes
rangos de general de brigada y división,
y de contraalmirante y vicealmirante, le han sumado
un antepenúltimo escalón que se denomina
como Mayor General (llamado en Cuba “general
de cuerpo del Ejército”) o Almirante,
cuyo símbolo será tres soles.
Los generales (o
almirantes) en Jefe en lo sucesivo detentarán
cuatro soles y serán el penúltimo
escalón de la jerarquía militar. En
Cuba, el rango de general de Ejército (homólogo
al general en Jefe venezolano) sólo lo detenta
Raúl Castro, en su condición de Ministro
de las Fuerzas Armadas. Su reciente designación
como Presidente del Consejo de Estado y cabeza del
gobierno cubano, no le representó a Raúl
su ascenso a Comandante en Jefe, rango que exclusivamente
corresponde a su hermano Fidel.
Comandante en Jefe
La nueva ley militar
venezolana, emitida el 31 de julio, confirmó
el rango de Comandante en Jefe, ya previamente definido
en la Ley del 2005. En razón de ambas leyes,
el Presidente de la República detentará
un rango militar en condición de activo,
con símbolos e insignias propias. En el caso
de Chávez, se efectuó una auto- reincoporación
a su condición de militar activo. En el hipotético
caso de un futuro presidente civil, se trataría
de una confusa circunstancia en la cual el mandatario
sería incorporado a la fuerza armada. El
asunto es algo más que un tema simbólico,
ya que tiene que ver con aspectos más delicados
como, por ejemplo, la legislación aplicable
al Presidente, dada la existencia de normas y fueros
militares en Venezuela.
El Comandante en
Jefe tiene bajo su mando y dirección la Comandancia
en Jefe, integrada por un Estado Mayor y las unidades
que designe. Ese Estado Mayor ya ha estado actuando,
primero bajo la conducción del general Alberto
Müller Rojas y luego por el general Jacinto
Pérez Arcay, éste último, miembro
permanente del séquito que acompaña
a Chávez en sus usuales viajes, fue reincorporado
al servicio activo y luego ascendido a general de
división.
La Guardia de Honor
Presidencial forma parte de la Comandancia en Jefe,
con lo cual esa instancia suma desde niveles de
planificación estratégica hasta unidades
de protección personal al Presidente y su
familia.
Estado de guerra permanente
Chávez dirigirá
a las FAN no por intermedio del Ministro de la Defensa,
sino de un oficial designado para tal fin. En la
ley del 2005, Chávez se reservaba la conducción
de operaciones militares, aclarando que el día
a día de las FAN sería manejado por
el Ministro de la Defensa. Esa legislación
concretaba un cuadro funcional que colocaba en la
Presidencia, la conducción directa de las
FAN para ejecución de acciones específicas,
casi siempre asociadas a circunstancias bélicas.
Se trata del mismo esquema que las Fuerzas Armadas
venezolanas asumieron, por ejemplo, en agosto de
1987 cuando el presidente Jaime Lusinchi tomó
la conducción de las operaciones en respuesta
a Colombia por la Crisis de la Corbeta Caldas. En
aquella ocasión, Lusinchi declaró
el estado de alerta militar y designó a un
general para dirigir las operaciones al margen de
la estructura administrativa del Ministerio de Defensa.
Se trataba de la aplicación del manual para
atender lo que se entendió como el arranque
de la hipótesis de guerra con Colombia.
La nueva ley de
las FAN dictada ahora por Chávez, asigna
al Ministerio de la Defensa el papel de ente administrativo
del “sector defensa”. La estructura
y operación de las FAN, en lo sucesivo, estarán
conducidas permanente, directa y personalmente por
Hugo Chávez, de quien dependerá el
Comando Estratégico Operacional en todo lo
relativo a los aspectos operacionales. El jefe de
ese CEO dirigirá en nombre del Presidente
las Regiones Estratégicas, los componentes
militares y la Milicia Nacional. Dado que las “Regiones
Estratégicas de Defensa Integral” son
una división territorial que Chávez
sobrepondrá sobre la división política
territorial actual, el comandante del CEO se transforma
en la máxima autoridad ejecutiva nacional
luego del propio Presidente.
Al principio de
su gobierno Chávez había prometido
acabar con el “ejercito pretoriano”
creado en Venezuela a principios del siglo XX, pero
en la práctica ha renovado el pretorianismo
como esquema para la intervención de los
militares en la conducción política
del país. Con el país dividido en
regiones militares y con una estructura que depende
del mandato directo del Presidente, el país
ha sido colocado en una virtual situación
propia de guerra permanente, a lo cual se suma la
movilización permanente del “pueblo”
organizado militarmente en las milicias.
La triada Caudillo-Ejército-Pueblo
de Ceresole ya se convirtió en ley de la
República Bolivariana.
|