| América
Latina
Informe de Edgar C. Otálvora
*** Lula no puede moverse
por la región sin que Chávez se
le aparezca
*** Los chavistas aseguraban el viernes que Rodríguez
Chacín está fuera del gabinete
*** Cambio en ley militar firmada por Chávez
refuerza percepción de Venezuela como país
militarista
*** Confirmados nexos de Farc con políticos
brasileños.
Confirman
veracidad de vínculos de Farc con hombres
públicos brasileños
La veracidad de
la información que el gobierno colombiano
le adjudica a los archivos electrónicos de
Raúl Reyes, tuvo esta semana una prueba de
fuego. La revista bogotana Cambio publicó
una serie de emails que dan cuenta de las gestiones
de las Farc en Brasil y sus vínculos con
hombres públicos de ese país. Uno
de ellos es Rui Portanova, un juez del estado de
Rio Grande do Sur quien aparece citado en los emails
de las Farc. El
diario Zero Hora de Porto Alegre publicó
una entrevista con Portanova quien confirmó
todo lo referente a sus conexiones con agentes de
la guerrilla que operaban abiertamente en Brasil.
Segun
Portanova, sun nexos con las Farc fue a través
de voceros de la guerrilla que eran recibidos por
el entonces gobernador del estado, el petista Olívio
Dutra. En esa época el Partido de los Trabajadores
era fuerte en Porto Alegre, y convirtió a
la ciudad referencia para la izquierda mundial con
los llamados Foros Sociales Mundiales. En esos días
Lula no era Presidente y las Farc aún se
movían con facilidad por las distintas capitales
del mundo. Lula esta semana ordenó una investigación
a su órgano de inteligencia para precisar
la actual presencia de las Farc en el país.
En
Bogotá están intrigados por el zigzagueo
que muestra el gobierno venezolano. El más
reciente caso fue el de la asistencia del presidente
venezolano a Cartagena para una reunión sobre
narcotráfico convocada por Alvaro Uribe.
Cuando se reunieron en Paraguaná, Chávez
habría ofrecido a Uribe que lo acompañaría
en la cita. Pasaron los días y Venezuela
no dio señales oficiales de que participaría.
A última hora, Colombia recibió noticias
de que Caracas enviaba una delegación de
33 personas encabezada por el ministro del Interior
Rodríguez Chacín. La sorpresa en el
gobierno colombiano fue mayúscula cuando
el jueves pasado en horas del mediodía, a
sólo horas de arrancar la reunión
en Cartagena, Chávez informó en cadena
de radio y TV que él personalmente presidiría
la delegación venezolana. Pocas horas después,
corrieron rumores de la suspensión del viaje
de Chávez, el cual al parecer nunca estuvo
planteado realmente realizarse. Al final, Venezuela
estuvo representada por el canciller Nicolás
Maduro y por Rodríguez Chacín.
El nivel de confusión
que reinaba en Caracas sobre el viaje a Colombia
hizo que en medios chavistas se asegurara que Rodríguez
Chacín, el hombre enlace entre Chávez
y las Farc, había sido bajado del avión
a última hora, como prueba de la inminencia
de su salida del Gabinete.
A principios del
2007 y con el mandato renovado para seis años
más, Hugo Chávez lanzó consignas
para avanzar rápidamente por el camino de
la estatización económica y la ideologización
socialista de su régimen. La propaganda oficial
ideó unos "motores" de la revolución,
uno de los cuales era la aprobación de una
Ley Habilitante por la Asamblea Nacional. Por esa
vía, el Legislativo traspasó al Presidente
la disponibilidad de legislar vía decreto
sobre prácticamente cualquier tema. Posteriormente,
el Tribunal Supremo de Justicia autorizó
al Presidente para emitir leyes con carácter
de orgánicas, amparado en la Ley Habilitante.
Con este juego de decisiones de dos instancias controladas
por el oficialismo, Chávez pudo avanzar en
la reformar la legislación militar venezolana,
evadiendo el rechazo que el electorado demostró
en diciembre del 2006.
Algunos
estudiosos del tema militar a nivel de Latinoamérica,
han rechazado la expresión de "carrera
armamentista" para referirse a la actual tendencia
compradora de material bélico por parte de
varios países, básicamente suramericanos.
Si bien las compras de equipos bélicos están
a la orden del día, en medios académicos
entienden que no son programas de rearme sino de
mantenimiento de la capacidad disuasiva ante históricos
potenciales rivales vecinales.
En el caso venezolano,
esta percepción comienza a cambiarse.
Las más recientes negociaciones de compras
de armas, así como la reforma a la legislación
militar, colocan a Venezuela en una situación
que ya puede calificarse como de "rearme".
Uno de los puntos
críticos de la reforma legal en materia militar
es el notable incremento del pie de fuerza movilizable,
al incorporar a la población civil a la condición
de combatientes.
La compra de una
flota de aviones rusos de transporte y para reaprovisionamiento
de combustible en vuelo, y la intención de
adquirir "centenares" de tanques de guerra
en los próximos años, y de duplicar
el parque de aviones de combate, le confiere además
a las compras militares venezolanas un sentido ya
no sólo defensivo. Esta percepción
se ve reforzada con los usuales pronunciamientos
presidenciales sobre tácitos acuerdos de
defensa mutua con Cuba e Irán.
El
caso de Venezuela ante Colombia es definido como
de "paz negativa" por el profesor argentino
Jorge Battaglino, en un reciente trabajo publicado
por la socialdemócrata revista Nueva Sociedad.
Explica Battaglino que la "paz negativa"
se refiere a un contexto de no guerra, pero en el
cual el uso de la fuerza continúa siendo
una alternativa posible, aunque advierte que entre
los dos países se produce una "paz fría"
en la cual la percepción de amenaza es menor.
Con
ironía comienza a verse en sectores oficiales
de Brasilia las maniobras del gobierno venezolano
para intentar cabalgar sobre la ofensiva diplomática
que mantiene Lula da Silva en la región.
El pasado 18 de
julio, Chávez se sumó -a última
hora- a un encuentro que las cancillerías
de Brasil y Bolivia venían planeado desde
meses atrás, para reactivar las relaciones
y los proyectos conjuntos. En aquella ocasión,
Lula que iba camino a Bogotá, había
previsto un encuentro de pública distensión
con Evo Morales, lo cual mostraría dentro
de Brasil que el gobierno retomaba el control de
sus relaciones con su principal proveedor de gas.
La inesperada presencia de Chávez en lo que
originalmente era una cita bilateral, sólo
hizo recordar a empresarios y políticos brasileños,
el papel que el gobierno venezolano jugó
contra los intereses de Brasil en el sector de hidrocarburos
bolivianos en el 2006.
El
papel de Chávez como invitado obligado se
repite esta semana, cuando el presidente venezolano
viaje a Buenos Aires para unirse a la cita que mantienen
Lula da Silva y la presidenta argentina Cristina
Kirchner. Nuevamente, el presidente venezolano aparece
como el auto invitado a un encuentro donde Lula
procuraba atender diversos temas conflictivos con
Argentina, además de ratificar el rol central
que Brasil procura en la región. Chávez
decidió marcar a Lula en sus movimientos
sobre el terreno, afirman diplomáticos brasilienses.
Según fuentes
políticas argentinas, la presencia de Chávez
en medio de la visita de Lula a Buenos Aires, fue
cuidadosamente planificada para que no obstaculizara
las conversaciones entre los dos grades del Mercosur.
En el programa de lo que ha sido calificado como
un evento para oxigenar la decaída imagen
de Cristina Kirchner, Chávez sólo
aparece a última hora del lunes cuando ya
Lula y Cristina habrán despachado sus conversaciones
oficiales, y con el brasileño presto a tomar
su avión de regreso
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