Informe
Otálvora
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Los intríngulis políticos y empresariales
que se mueven en Brasil para el ingreso de Venezuela
al Mercosur
*** Lula rechaza involucrarse en operación
de Piedad Córdoba y las Farc para liberar a
secuestrado
*** Este martes Chávez pedirá préstamo
a Lula y el brasileño contará que el
ingreso al Mercosur aún no está resuelto.
Fernando Henrique Cardoso
está armando la estrategia para que su partido
el PSDB regrese al poder en Brasil. La estrategia involucra
a Venezuela, según diversas fuentes consultadas.
La
Folha de São Paulo adelantó una semana
atrás el pacto entre los dos principales líderes
del PSDB para no rivalizar por la nominación
presidencial. José Serra, gobernador de São
Paulo (quien compitió sin éxito por la
Presidencia en el 2002) asumiría la postulación
presidencial por el PSDB, llevando como candidato a
la Vicepresidencia al hombre fuerte del patido tucano
en el estado de Minas Gerais, Aécio Neves. Ambos
aspiran a la Presidencia y Cardoso habría logrado
articular una alianza entre ambos. Aécio Neves
es hijo del expresidente Tancredo de Almeida Neves,
quien fue el primer presidente electo luego de la dictadura
militar brasileña pero no llegó a ejercer
al cargo al morir poco antes de tomar posesión.
Como
una concesión al sector empresarial con proyección
en la economía venezolana, Cardoso habría
influido en lo senadores de su partido para votar favorablemente
el ingreso de Venezuela al Mercosur. Cardoso siendo
aún Presidente de Brasil, remitió una
carta a Hugo Chávez promoviendo los servicios
de la empresa Odebrecht. Ahora, Cardoso estaría
buscando garantizar el respaldo de ésta y otros
grandes consorcios brasileños a su proyecto de
retoma de la Presidencia. El expresidente habría
alegado que su partido no debe enfrentarse con Chávez
ya que en un eventual nuevo gobierno tucano tendrían
que lidiar con el mandatario venezolano.
La aprobación
del ingreso de Venezuela al Mercosur, como miembro pleno,
está estancada en la Comisión de Relaciones
Exteriores y Defensa Nacional (CRE) presidida por Eduardo
Azeredo, senador por el estado de Minas Gerais. El ponente
del caso venezolano es el senador y empresario nordestino
Tasso Jereissati. Ambos, Azeredo y Jereissati, son tucanos
e historicamente vinculados con Cardoso.
Azeredo comentó
en privado, dos semanas atrás, sobre las intensas
presiones recibidas desde sectores empresariales y desde
el interior de su propio partido para favorecer el ingreso
de Venezuela al Mercosur. Incluso la publicación
Valor Econômico se permitió recordarle
a Azeredo que el estado que representa (Minas Gerais)
es el que más productos exporta a Venezuela después
de São Paulo. La conexión entre intereses
empresariales regionales sobre el tema venezolano le
fue, nada sutilmente recordado al senador minero.
El
efecto de esa presión se habría concretado
una semana atrás, según lo mencionó
la Folha, diario que aseguró que los tucanos
votarían el tratado Mercosur-Venezuela. Pero
esta votación no se realizará antes de
mediados de junio.
La relevancia económica
que para Brasil representa sus buenas relaciones con
Chávez es el argumento central del alto empresariado
brasileño. Las cifra fueron debidamente presentadas
en el artículo de Valor Econômico, arriba
mencionado bajo la firma de Fabiano Santos y Márcio
Vilarouca: Brasil es el segundo proveedor de automóviles
a Venezuela, el segundo en electro-electrónicos,
el quinto en alimentos y en el sector de medicinas.
En suma, Brasil es el tercer proveedor de productos
a enezuela, sólo superado por EEUU y Colombia.
Las exportaciones brasileñas a Venezuela se incrementaron
en 858% desde la llegada de Chávez al gobierno.
Sólo el año 2008, el saldo favorable a
Brasil del comercio bilateral fue de US$ 4.600 millones.
Santos y Vilarouca son del “Instituto Universitário
de Pesquisas do Rio de Janeiro” (Iuperj).
Por
cierto, el partido oficialista PT, ha pedido que profesores
del Iuperj comparezcan próximamente ante la Comisión
de Política Exterior del Senado, para que argumenten
a favor del Protocolo Venezuela-Mercosur.
Aparte
de satisfacer las aspiraciones políticas de Chávez,
la prisa de las empresas brasileñas para el ingreso
de Venezuela al Mercosur, está centrada en el
tema de los aranceles que los productos brasileños
pagan en las aduanas venezolanas. Hasta ahora, el boom
de las ventas brasileñas a Venezuela se ha amparado
en los aranceles reducidos que permite el acuerdo Mercosur-Comunidad
Andina (CAN). Pero dado que Chávez retiró
a Venezuela de la CAN, ese acuerdo sólo protegerá
al comercio Brasil-Venezuela hasta el año 2011.
Los empresarios brasileños
aspiran que Venezuela se comprometa a abrir su mercado
a la brevedad, sustituyendo de esta manera el acuerdo
Mercosur-CAN. Por ello, el ingreso de Venezuela está
condicionado por Brasil a los resultados de las negociaciones
que esta semana se efectuaron en Brasilia, entre emisarios
venezolanos y de los cuatro países miembros del
Mercosur. Se negociaba el cronograma de incorporación
de Venezuela a la normativa arancelaria del Mercosur.
Según el Viceministro venezolano Francisco Arias
Cárdenas, su gobierno “estableció
un listado de productos sensibles para los cuales aspiran
la consideración de los grandes socios del Mercosur”.
Se desconocen los detalles de la oferta que Chávez
está haciendo al Mercosur en materia arancelaria.
La
comisión de Relaciones Exteriores (CRE) del Senado
de Brasil aprobó el pasado jueves 21, solicitar
al Gobierno los resultados de estas negociaciones antes
de votar el Protocolo Mercosur-Venezuela.
Los
informes del gobierno Lula a Chávez sobre el
clima positivo para la aprobación del Protocolo,
fue inmediatamente seguido de ataques desde Caracas
contra el presidente del Senado brasileño, el
expresidente José Sarney y, contra el senador
miembro de la CRE, Collor de Mello. Arias Cárdenas
calificó de “irrespetuosos y groseros”
(“grosseiros e desrespeitosos” tradujo la
prensa brasileña) a los dos ex presidentes que
abiertamente se oponen al ingreso de Chávez al
Mercosur.
El
presidente Lula, en su encuentro con Chávez el
próximo martes 26 de mayo, sólo podrá
reiterar su promesa pero sin nada concreto sobre el
tema Venezuela - Mercosur. La CRE ya pospuso hasta junio
una nueva sesión sobre el tema, en la cual los
senadores escucharán opiniones de varios sectores.
También esperan que para aquel entonces, la Cancillería
brasileña pueda informarle sobre las negociaciones
arancelarias entre Venezuela y los cuatro miembros del
Mercosur.
Poco interés
mostró Lula da Silva para recibir a la colombiana
Piedad Córdoba. La senadora viajó a Brasilia
a finales de abril, procurando formar un frente de apoyo
a la operación solicitada por las Farc para la
liberación del secuestrado Pablo Emilio Moncayo.
Alvaro Uribe rechaza la participación de Córdoba
en la operación y ella optó por procurar
aliados en el vecindario. Lula no recibió a Córdoba
encomendándole la tarea a su asesor Marco Aurelio
García, quien le hizo saber que Brasil sólo
intervendrá en una operación humanitaria
en Colombia cuando la solicitud provenga del gobierno
de ese país. Ni la Cancillería brasileña
ni el propio Presidente y su equipo se mostraron interesados
en generar malestar en Bogotá.
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