Informe Otálvora


x

x

x

x

 


Pesquisa na
Base de Dados
 
26 Abr 09
19 Abr 09
12 Abr 09
05 Abr 09
 
 
 
 
 
 

 

Defesa@Net 03 Maio 2009

Informe Otálvora

*** Empresariado brasileño en combinación con senadores, exigen que Chávez se comprometa a liberar el mercado venezolano a sus productos
*** Es la condición para aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur
*** Chávez habría cedido ante el pedido de Lula y envía sus negociadores a mediados de mayo a Brasilia.

Una operación de emergencia fue emprendida por el gobierno de Brasil para destrabar la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur. Con una brecha entre la oposición brasileña sobre el tema, la diplomacia de Lula implementó una estrategia para tratar de atender su compromiso con Hugo Chávez. El momento clave de esta operación se cumplió el sábado 25 de abril en horas de la noche, cuando Chávez recibió en Miraflores al canciller brasileño Celso Amorim. El alto emisario de Lula viajó a Caracas para buscar un expreso compromiso de Chávez sobre su intención de ingresar al Mercosur.


Los medios oficiales venezolanos habían informado que el viaje de Celso Amorim a Caracas tenía como propósito concretar la agenda que Chávez y Lula da Silva atenderán en su próximo encuentro trimestral. El nuevo encuentro será el 26 de mayo en el estado nororiental brasileño de Bahía. Según se desprende de información filtrada por la Cancillería brasileña y luego corroborada por el propio Amorim, el ministro brasileño viajó a Caracas para arrancarle a Chávez el compromiso de enseriar sus negociaciones comerciales con el Mercosur. Es decir, que Venezuela abandone su estrategia de posponer los compromisos de apertura de mercado a los productos del bloque de Mercosur.

Hasta ahora el gobierno venezolano no había querido adelantar en la negociación de un cronograma para asumir los compromisos arancelarios propios de los miembros del Mercosur. Chávez hacía depender esas negociaciones a la previa aprobación de su ingreso pleno al Mercosur. Amorim viajó a Caracas para explicarle a Chávez que esa postura estaba impidiendo que influyentes factores brasileños dieran luz verde a la votación en el Senado de su país a favor del ingreso de Venezuela al Mercosur.


El ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mecosur aún depende de la aprobación del llamado “Protocolo de Adhesión” por los parlamentos de Paraguay y Brasil. En el caso brasileño, el instrumento ya fue aprobado por la Cámara de Diputados, esperando la aprobación de la Plenaria del Senado. El caso está estancado en la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional del Senado (CRE), cuya aprobación es requisito para seguir a la Plenaria.


El rechazo al ingreso de Venezuela al Mercosur es compartida por parlamentarios de oposición y del bloque pro-gobierno en Brasil. De hecho, el senador y ex presidente José Sarney, miembro del PMDB (partido de la alianza gobernante) y quien actualmente encabeza el Senado brasileño, es un crítico de la política interna e internacional de Chávez. Otro ex presidente, el ahora senador Fernando Collor de Mello, es especialmente fuerte en sus apreciaciones sobre el proyecto regional de Chávez y se opone al ingreso de Venezuela al Mercosur. El talante antidemocrático del régimen de Chávez y su incompatibilidad con el espíritu democrático y de libre comercio, son argumentos usuales de los opositores a la aprobación de Protocolo. Dentro del partido tucano, el opositor socialdemócrata PSDB, existen opiniones divididas sobre Chávez y sobre el tema Mercosur-Venezuela.


Aparte de las razones de tipo político, en las últimas semanas cobraron cuerpo nuevas objeciones contra Venezuela. Esta vez fueron de carácter comercial y sus principales expositores fueron los poderosos empresarios del estado de Sao Paulo.

El pasado 16 de marzo, la CRE, realizó una de varias sesiones de consulta a expertos, en relación al tema del ingreso de Venezuela al Mercosur. En esa sesión, el embajador Rubens Barbosa, actualmente separado de Itamaraty y ejerciendo como Presidente del Consejo Superior de Comercio Exterior de la Federación de Industrias del estado de São Paulo (la poderosísima Fiesp), explicó que el Protocolo no podía aprobarse sin que avanzaran previamente las negociaciones comerciales a las cuales Chávez se muestra renuente. Barbosa recordó que los equipos negociadores del tema comercial entre Venezuela y Mercosur fueron designadas hace tres años pero no han avanzado.

José Augusto Coelho Fernandes, Director Ejecutivo de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil, intervino en la misma dirección de Barbosa. Coelho pidió a la Comisión senatorial que no se pronunciara hasta tener información precisa de avances en las negociaciones comerciales. La posición de los empresarios fue reforzada por el también embajador Ruben Amaral, quien explicó que Venezuela no debe ingresar al Mercosur hasta cumplir las “condiciones mínimas” en materia de compromisos comerciales. Amaral fue ministro del gobierno de Fernando Henrique Cardoso y alegó que en el caso de la Unión Europea el ingreso de nuevos miembros está seriamente condicionado a la suscripción previa de acuerdos. Tras el debate, la CRE acordó solicitar información al gobierno sobre el estado de las negociaciones Mercosur-Venezuela, secundando la opinión del empresariado brasileño. Incluso los opositores del PSDB que ejercen la presidencia de la Comisión en la cabeza del senador Eduardo Azeredo, dejaron ver su inclinación favorable al Protocolo dependiendo de que Venezuela complaciera el pedido empresarial.


Amorim viajó a Caracas para traer la buena nueva a Chávez: el Protocolo Venezuela-Mercosur sería aprobado en el Senado brasileño, siempre y cuando Venezuela se comprometa a abrir su mercado antes del 2014 y asuma rápidamente la Tarifa Externa del Mercosur. Chávez consideró que esos asuntos son “meros tecnicismos” y aceptó el pedido de Amorim. A mediados de mayo deberán llegar a Brasilia los representantes venezolanos con instrucciones sobre el cronograma solicitado por los empresarios brasileños. Amorim prometió a Chávez que con eso todo quedará resuelto y por ello, el Presidente venezolano se refirió el pasado miércoles a “una comisión para hacer las revisiones técnicas” y confió que las soluciones ya estén listas para cuando se reúna con Lula.

Chávez se mostró dispuesto a que sus representantes revisen y aprueben el complejo y voluminoso tema de las normas arancelarias en poco menos de una semana. Se trata de un tema que los esquemas de integración existentes han tardado años para alcanzar puntos de acuerdo. Chávez lo calificó como un mero tecnicismo, según fuentes brasileñas consultadas. Por otra parte, voceros empresariales en Venezuela confirmaron que no han sido consultados por el Gobierno sobre esta materia.


En la mañana del jueves 30, el canciller Amorim asistió a una nueva sesión de la CRE, acompañado del embajador brasileño en Caracas, Antonio Ferreira Simöes. El ministro de Lula fue el emisario de la respuesta de Chávez a los empresarios brasileños. Los representantes del gran empresariado presentes en la sala mostraron su satisfacción. Viejos militantes de la izquierda brasileña, miembros de la Comisión, también se complacieron. Los intereses de ambos coincidieron esta vez.

     
 
 
A Empresa Boletins Editorial
 
Equipe Blog SOF História
 
Publicidade DNtv Armas
 
Contato AFV Blindados Revista Virtual
    Air Warfare Arquivo