Informe
Otálvora
***
Empresariado brasileño en combinación
con senadores, exigen que Chávez se comprometa
a liberar el mercado venezolano a sus productos
*** Es la condición para aprobar el ingreso
de Venezuela al Mercosur
*** Chávez habría cedido ante el pedido
de Lula y envía sus negociadores a mediados
de mayo a Brasilia.
Una
operación de emergencia fue emprendida por el
gobierno de Brasil para destrabar la aprobación
del ingreso de Venezuela al Mercosur. Con una brecha
entre la oposición brasileña sobre el
tema, la diplomacia de Lula implementó una estrategia
para tratar de atender su compromiso con Hugo Chávez.
El momento clave de esta operación se cumplió
el sábado 25 de abril en horas de la noche, cuando
Chávez recibió en Miraflores al canciller
brasileño Celso Amorim. El alto emisario de Lula
viajó a Caracas para buscar un expreso compromiso
de Chávez sobre su intención de ingresar
al Mercosur.
Los
medios oficiales venezolanos habían informado
que el viaje de Celso Amorim a Caracas tenía
como propósito concretar la agenda que Chávez
y Lula da Silva atenderán en su próximo
encuentro trimestral. El nuevo encuentro será
el 26 de mayo en el estado nororiental brasileño
de Bahía. Según se desprende de información
filtrada por la Cancillería brasileña
y luego corroborada por el propio Amorim, el ministro
brasileño viajó a Caracas para arrancarle
a Chávez el compromiso de enseriar sus negociaciones
comerciales con el Mercosur. Es decir, que Venezuela
abandone su estrategia de posponer los compromisos de
apertura de mercado a los productos del bloque de Mercosur.
Hasta
ahora el gobierno venezolano no había querido
adelantar en la negociación de un cronograma
para asumir los compromisos arancelarios propios de
los miembros del Mercosur. Chávez hacía
depender esas negociaciones a la previa aprobación
de su ingreso pleno al Mercosur. Amorim viajó
a Caracas para explicarle a Chávez que esa postura
estaba impidiendo que influyentes factores brasileños
dieran luz verde a la votación en el Senado de
su país a favor del ingreso de Venezuela al Mercosur.
El
ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mecosur
aún depende de la aprobación del llamado
“Protocolo de Adhesión” por los parlamentos
de Paraguay y Brasil. En el caso brasileño, el
instrumento ya fue aprobado por la Cámara de
Diputados, esperando la aprobación de la Plenaria
del Senado. El caso está estancado en la Comisión
de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional del Senado
(CRE), cuya aprobación es requisito para seguir
a la Plenaria.
El
rechazo al ingreso de Venezuela al Mercosur es compartida
por parlamentarios de oposición y del bloque
pro-gobierno en Brasil. De hecho, el senador y ex presidente
José Sarney, miembro del PMDB (partido de la
alianza gobernante) y quien actualmente encabeza el
Senado brasileño, es un crítico de la
política interna e internacional de Chávez.
Otro ex presidente, el ahora senador Fernando Collor
de Mello, es especialmente fuerte en sus apreciaciones
sobre el proyecto regional de Chávez y se opone
al ingreso de Venezuela al Mercosur. El talante antidemocrático
del régimen de Chávez y su incompatibilidad
con el espíritu democrático y de libre
comercio, son argumentos usuales de los opositores a
la aprobación de Protocolo. Dentro del partido
tucano, el opositor socialdemócrata PSDB, existen
opiniones divididas sobre Chávez y sobre el tema
Mercosur-Venezuela.
Aparte
de las razones de tipo político, en las últimas
semanas cobraron cuerpo nuevas objeciones contra Venezuela.
Esta vez fueron de carácter comercial y sus principales
expositores fueron los poderosos empresarios del estado
de Sao Paulo.
El
pasado 16 de marzo, la CRE, realizó una de varias
sesiones de consulta a expertos, en relación
al tema del ingreso de Venezuela al Mercosur. En esa
sesión, el embajador Rubens Barbosa, actualmente
separado de Itamaraty y ejerciendo como Presidente del
Consejo Superior de Comercio Exterior de la Federación
de Industrias del estado de São Paulo (la poderosísima
Fiesp), explicó que el Protocolo no podía
aprobarse sin que avanzaran previamente las negociaciones
comerciales a las cuales Chávez se muestra renuente.
Barbosa recordó que los equipos negociadores
del tema comercial entre Venezuela y Mercosur fueron
designadas hace tres años pero no han avanzado.
José
Augusto Coelho Fernandes, Director Ejecutivo de la Confederación
Nacional de la Industria de Brasil, intervino en la
misma dirección de Barbosa. Coelho pidió
a la Comisión senatorial que no se pronunciara
hasta tener información precisa de avances en
las negociaciones comerciales. La posición de
los empresarios fue reforzada por el también
embajador Ruben Amaral, quien explicó que Venezuela
no debe ingresar al Mercosur hasta cumplir las “condiciones
mínimas” en materia de compromisos comerciales.
Amaral fue ministro del gobierno de Fernando Henrique
Cardoso y alegó que en el caso de la Unión
Europea el ingreso de nuevos miembros está seriamente
condicionado a la suscripción previa de acuerdos.
Tras el debate, la CRE acordó solicitar información
al gobierno sobre el estado de las negociaciones Mercosur-Venezuela,
secundando la opinión del empresariado brasileño.
Incluso los opositores del PSDB que ejercen la presidencia
de la Comisión en la cabeza del senador Eduardo
Azeredo, dejaron ver su inclinación favorable
al Protocolo dependiendo de que Venezuela complaciera
el pedido empresarial.
Amorim
viajó a Caracas para traer la buena nueva a Chávez:
el Protocolo Venezuela-Mercosur sería aprobado
en el Senado brasileño, siempre y cuando Venezuela
se comprometa a abrir su mercado antes del 2014 y asuma
rápidamente la Tarifa Externa del Mercosur. Chávez
consideró que esos asuntos son “meros tecnicismos”
y aceptó el pedido de Amorim. A mediados de mayo
deberán llegar a Brasilia los representantes
venezolanos con instrucciones sobre el cronograma solicitado
por los empresarios brasileños. Amorim prometió
a Chávez que con eso todo quedará resuelto
y por ello, el Presidente venezolano se refirió
el pasado miércoles a “una comisión
para hacer las revisiones técnicas” y confió
que las soluciones ya estén listas para cuando
se reúna con Lula.
Chávez
se mostró dispuesto a que sus representantes
revisen y aprueben el complejo y voluminoso tema de
las normas arancelarias en poco menos de una semana.
Se trata de un tema que los esquemas de integración
existentes han tardado años para alcanzar puntos
de acuerdo. Chávez lo calificó como un
mero tecnicismo, según fuentes brasileñas
consultadas. Por otra parte, voceros empresariales en
Venezuela confirmaron que no han sido consultados por
el Gobierno sobre esta materia.
En
la mañana del jueves 30, el canciller Amorim
asistió a una nueva sesión de la CRE,
acompañado del embajador brasileño en
Caracas, Antonio Ferreira Simöes. El ministro de
Lula fue el emisario de la respuesta de Chávez
a los empresarios brasileños. Los representantes
del gran empresariado presentes en la sala mostraron
su satisfacción. Viejos militantes de la izquierda
brasileña, miembros de la Comisión, también
se complacieron. Los intereses de ambos coincidieron
esta vez.
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